
Infantes esperan por una familia
CNA contempla una sede en la ciudad altense
Doce niños quetzaltecos esperan que el Consejo Nacional de Adopciones, CNA, determine qué familia llena el perfil para extenderles los brazos y recibirlos como un miembro más.

Trece familias del departamento remitieron su interés de adoptar a un niño al CNA, ente encargado de realizar una investigación rigurosa y determinar si llenan los perfiles que el niño necesita para acogerlos.
Estas familias recibieron un taller sobre la responsabilidad a la que deben enfrentarse si llegarán a quedarse con el infante.
De los un mil 800 infantes y adolescentes que se encuentran en hogares de protección de todo el país, 80 han sido declarados en estado de adaptabilidad, y de ellos 12 son de Quetzaltenango.
Jaime Tecún, coordinador del equipo multidisciplinario del CNA, indicó que a partir de la aprobación y vigencia de la Ley de Adopciones, se han entregado cinco niños a padres adoptivos, donde antes se verificó si los infantes adoptados reciben el afecto que necesitan, y las familias pasaron por exámenes psicológicos, económicos y sociales.
“Ahora se busca una familia para los niños. Con la nueva ley se asegura las garantías para ellos, que es lo más importante, y se evita que abogados intervengan en el proceso o se comercialicen”, explicó Tecún.
Según los funcionarios, la entrega directa de los pequeños está prohibida, aún si la madre, por cuestiones económicas, quiere entregar a su hijo. “Se busca la forma de ayudarla a pasar la crisis, porque puede arrepentirse de haber dado a su niño”, dijo Tecún.
Responsabilidad
Silvia Mármol, trabajadora social del CNA, explicó que al ver el número de parejas de la ciudad altense interesadas en niños para adoptar, consideraron desarrollar un taller para hablarles de las responsabilidades que se adquieren al recibir a un niño que ha pasado tiempo por un hogar de protección y que tiene muchas necesidades, principalmente afectivas.
“Vimos el interés de las personas. Es un buen número y por eso visitamos la ciudad para dar el taller. Se contempla crear una sede regional en Quetzaltenango, pero aún no se define una fecha exacta”, indicó Mármol.
Primeros encuentros
Otra cara de la moneda la muestran los primeros acercamientos de la posible familia adoptiva con los infantes.
Sandra Vásquez, psicóloga del CNA, comentó que en estos periodos se les explica a ambos las condiciones de su encuentro. “Se buscan las citas en lugares apropiados para que se conozcan, platiquen y empiecen a crear lazos afectivos; luego de 20 minutos, de ese primer contacto los niños, empiezan a soltarse, a tomar confianza. Nos hemos dado cuenta que en la mayoría de casos los niños ya no quieren separarse de sus posibles padres”, dijo Vásquez. Cuando se da la decisión final y un niño se entrega a una familia, ya no es un choque directo porque el terreno se ha ido trabajando; aún así se les da asistencia psicológica, ya que los cambios son fuertes.
“En los casos que se han trabajado, durante los primeros días nos hemos percatado que la confianza de los niños es casi inmediata, y en una semana llaman papás a quienes reconocen en ese papel”, dijo Vásquez.
Falta fortalecimiento
Elsa Ávalos, delegada de la Procuraduría General de la Nación, PGN, en Quetzaltenango, considera que, por el contrario, las familias anotadas como interesadas en adopción son pocas, pues se sabe de muchas más.
Ávalos opina que el trabajo que el CNA está realizando va por buen camino, aunque hace falta fortalecer algunos puntos, como el caso del Programa de Familias Sustitutas, pues estas familias no se pueden quedar con el niño para adoptarlo y los lazos que se crean son fuertes y provocan inestabilidad emocional para el niño. “Un ejemplo es el caso de María del Milagro, la beba de Salcajá rescatada de una letrina, hay dos parejas interesadas en ella, pero no se le entregó a ninguna porque, si participaban como familias sustitutas, no podrían quedarse con ella, por eso ya iniciaron el trámite de adopción; mientras la bebé está en un hogar hasta que el Consejo determine a quién se le debe entregar y no causarle inestabilidad a las familias y a la niña”, dijo Ávalos.
El Consejo Nacional de Adopciones, CNA
El proceso de adopciones en años anteriores se veía como una forma de ganar dinero, y para algunos abogados y personas los niños eran mercancía que se vendía al mejor postor, de ahí surgió la necesidad de crear un ente regulador del proceso y que deja fuera a intermediarios, aunque lo más importante es que ya no hay entrega de niños a cambio de grandes cantidades de dinero, incluso a familias extranjeras.
La ley de Adopciones fue aprobada por el Congreso de la República, y entró en vigencia el 31 de diciembre de 2007. El CNA está compuesto por El Consejo Directivo, integrado por los representantes de la Corte Suprema de Justicia, CSJ; la Secretaria de Bienestar Social y del Ministerio de Relaciones exteriores, además de un equipo multidisciplinario conformado por psicólogos, trabajadoras sociales y abogados.
Proceso para adoptar
Escribir una carta dirigida al CNA, indicando el interés de adoptar.
Llenar un formulario con datos personales y completar el expediente con la carencia de antecedentes penales y policiales, partidas de nacimiento de la pareja, cédulas, certificación matrimonial o constancia de unión de hecho, constancia de buena salud, cartas de recomendación de líder religioso y laboral, y constancia de ingresos económicos.
El equipo multidisciplinario empieza la investigación socioeconómica y psicológica.
Durante el proceso podrían existir acercamientos con el niño para empezar a crear los lazos afectivos y verificar que haya empatía con los futuros padres.
Después de completar las averiguaciones y confirmar la aceptación del menor, el CNA decide entregar a determinada familia al niño.
Durante dos años se da asistencia a la familia para verificar que la elección fue la adecuada.
Brazos dispuestos a recibirlos
No poder engendrar hijos, pérdida de uno de ellos, edad, riesgo de salud al embarazarse, o dar cariño a quien no tiene, entre otros, son motivos por los que una familia decide adoptar.
“Fuimos al Consejo porque siempre tuvimos la intensión de adoptar, pero con el sistema anterior no lo logramos; no teníamos el dinero que nos pedían los abogados”, narra Jorge López * y su esposa, una de las 13 parejas interesadas en llevar a su familia a una niña; una infante que nunca llegó a su hogar de forma natural. “Por recomendación médica mi esposa ya no pudo embarazarse y nos quedamos con la ilusión de una nena”, dijo López.
“Ahora que mis hijos están grandes se nos dio la oportunidad, pero la decisión se hizo en familia porque cuando ella venga a nuestra casa va ocupar el lugar que le corresponde con todos los beneficios. Mis hijos, mis nueras y mi esposa están conscientes de eso y todos están de acuerdo porque así debe ser; si alguno se hubiera negado no hubiéramos hecho ningún trámite”, relató López.
Martes, Agosto 26, 2008
Fuente: elquetzalteco.com.gt
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